Los gastos de comunidad son un aspecto clave a la hora de invertir en una vivienda, pero no siempre queda claro quién debe asumirlos. Conocerlos a fondo evita conflictos entre vecinos y sorpresas económicas desagradables. En Finques Rubio, inmobiliaria de referencia en Badalona y Santa Coloma de Gramenet, recomendamos analizar siempre los gastos de comunidad antes de comprar o alquilar un inmueble.

El régimen de propiedad horizontal en Cataluña, regulado por el Libro Quinto del Código Civil de Cataluña, establece que todos los propietarios deben contribuir a los gastos generales necesarios para el mantenimiento y buen funcionamiento del edificio, desde la limpieza y la luz hasta el mantenimiento de ascensores, calderas o jardines. Estos se dividen en dos tipos: ordinarios y extraordinarios. Los ordinarios cubren los servicios y la conservación rutinaria, mientras que los extraordinarios —también conocidos como derramas— se destinan a mejoras o reparaciones puntuales, como la instalación de un ascensor o la rehabilitación de la fachada.

Aunque el propietario es siempre el responsable frente a la comunidad del pago de las cuotas comunitarias, es posible repercutir determinados gastos al inquilino mediante acuerdo contractual. Además, algunos gastos pueden individualizarse: por ejemplo, locales comerciales que no utilizan determinados elementos comunes, como ascensores o escaleras, pueden quedar exentos si así lo prevé el título constitutivo, los estatutos de la comunidad o un acuerdo adoptado conforme a la normativa aplicable.

En cuanto a las deducciones fiscales, los gastos de comunidad son deducibles en ciertos casos, especialmente cuando el inmueble se destina al alquiler. También existen incentivos vinculados a obras de eficiencia energética o accesibilidad, por lo que conviene revisar la normativa fiscal vigente antes de hacer cálculos.

El reparto de los gastos se realiza, con carácter general, según la cuota de participación asignada a cada elemento privativo en el título constitutivo de la propiedad horizontal. Incluso las plantas bajas o los locales comerciales deben contribuir a los gastos comunes que les correspondan, salvo que exista una exención expresa. En caso de impago, la comunidad puede reclamar las cantidades pendientes por las vías legalmente establecidas. Además, en Cataluña la finca queda afecta al pago de determinadas deudas comunitarias, lo que puede afectar al nuevo propietario en los términos previstos por el Código Civil de Cataluña.

Conocer a fondo estos aspectos permite vivir con tranquilidad y evitar discusiones innecesarias entre vecinos. Antes de invertir, infórmate y revisa los estatutos de la comunidad: tu bolsillo y tu vecindario te lo agradecerán.

Con más de 22 años de experiencia en el sector inmobiliario, Jordi Rubio Palau, CEO de Finques Rubio y Alfa Badalona, es especialista en la compraventa y alquiler de propiedades en Santa Coloma de Gramenet, Badalona y Barcelona, intermediando en más de 4.000 operaciones. Es Licenciado y Master en Administración y Dirección de Empresas por ESADE, API y Administrador de Fincas colegiado y miembro de varias asociaciones inmobiliarias.